Ciudadanía

Información y polarización: ¿dos caras de una misma moneda?

6/07/2022
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Como decíamos en la entrada anterior, el plebiscito de salida ofrece una oportunidad inédita para medir la polarización afectiva en Chile, toda vez que incentiva a la población a tomar una de dos posiciones dicotómicas, que estarán asociadas a campañas informativas y, potencialmente, identidades políticas particulares. Para el análisis de la polarización afectiva, usaremos datos de la encuesta realizada en el marco del estudio “Estrategias de consumo informativo y confianza en medios tradicionales y redes sociales” llevado a cabo por LEAS y financiado por ANID (PLU210015). Esta encuesta se aplicó a mil personas adultas, seleccionadas al azar, entre el 22 de abril y el 9 de mayo de 2022. Usando la evaluación de las personas encuestadas hacia los partidarios del Apruebo y del Rechazo, podemos calcular índices promedio de polarización afectiva, es decir de la diferencia entre ambas evaluaciones. 

En la entrada anterior, mostramos los promedios de polarización según la posición de las personas en el plebiscito de salida. Sabemos que otro factor importante en las percepciones de las personas es el tipo de información que consumen: si reciben información mayoritariamente por una de las dos posturas, si consumen información de ambos lados, o bien reportan un bajo consumo de ambos tipos de mensajes políticos. El consumo de mensajes pro-Apruebo y pro-Rechazo se encuentra resumido en una tipología, detallada en una entrada anterior, que construimos a partir de la exposición reportada a información a favor del Apruebo y a favor del Rechazo, tanto en medios tradicionales como digitales. El análisis que hacemos de las respuestas a estas preguntas nos permitió construir cuatro grupos de consumo informativo, basados en un análisis de clase latente: los desinformados, apruebistas, rechacistas, y omnívoros. Si bien dentro de cada grupo existen tendencias a cierta preferencia de voto, la correlación entre el consumo informativo y la preferencia en el plebiscito no es perfecta, como vimos en otra entrada. En esta entrada, veremos si dentro de los cuatro grupos de consumo informativo existen diferencias en la evaluación de los partidarios del Apruebo y del Rechazo, para identificar en cuáles de estos grupos latentes se exhibe mayor o menor polarización.

Primero, veamos cómo evalúa cada grupo de consumo informativo a los partidarios del Apruebo. Los apruebistas, es decir quienes consumen mayoritariamente información a favor del Apruebo, tienen la opinión más positiva, en promedio, de los partidarios de esa opción, cercana al punto neutral de la escala. Es significativamente mayor que la opinión promedio de los desinformados y rechacistas. Los omnívoros, por su lado, se encuentran a mitad de camino y solo presentan una diferencia significativa con los rechacistas, quienes tienen la peor evaluación de los partidarios del Apruebo. En suma, la exposición a más información sobre el Rechazo se asocia a una visión más negativa de quienes apoyan el Apruebo.

El siguiente gráfico muestra los promedios para el otro “polo” de nuestro índice de polarización: la opinión hacia los partidarios del Rechazo. Aquí, vemos que los apruebistas y desinformados tienen opiniones similares hacia los partidarios del Rechazo, sin diferencias estadísticamente significativas. A su vez, las opiniones de rechacistas y omnívoros hacia los partidarios del Rechazo son similares entre sí, cercanas al punto neutral, y significativamente más altas que las de los otros dos grupos. La apreciación positiva de los omnívoros hacia partidarios del rechazo puede tener su origen en que este grupo tiende a votar por el rechazo en el plebiscito de salida cuando se realizó la encuesta. 

A continuación, mostramos las diferencias promedio entre estas opiniones –es decir, lo que hemos definido como nuestro índice de polarización afectiva según los grupos de consumo informativo. Calculamos la diferencia absoluta entre las evaluaciones que hizo cada persona encuestada a cada posición, y luego, calculamos el promedio de estas diferencias para cada grupo. La polarización afectiva promedio es más alta, en términos estadísticos, para el grupo de rechacistas en comparación con el resto de los grupos. Apruebistas y omnívoros tienen niveles de polarización afectiva promedio similares entre sí, inferiores al de los rechacistas (aunque esta diferencia no es estadísticamente significativa) y superiores al de los desinformados.

El grupo de desinformados, que constituyen el grueso de la muestra (45%), tienen por lejos la polarización más baja. Si bien tienen una opinión algo más negativa sobre los partidarios del rechazo que del apruebo en promedio, la diferencia no es estadísticamente significativa. Esto tiene sentido si pensamos en el modelo de John Zaller sobre la formación de la opinión pública: cuando hay bajos niveles de información, no hay cognitive awareness y es difícil extraer las claves señaléticas de los mensajes de cada posición que permiten el surgimiento de la polarización.1

En esta entrada, hemos visto que el consumo de información de las personas está asociado a sus niveles de polarización afectiva hacia partidarios de las distintas opciones del plebiscito. Quienes consumen más información a favor de uno de los dos lados, tienden a ver de forma más negativa a los partidarios de la opción contraria. A medida que aumentan las campañas en distintos medios por el Apruebo y el Rechazo, podríamos esperar una creciente polarización en un segmento de la población chilena: aquellos que prestan mayor atención a los mensajes políticos y los consumen con más frecuencia. Esto ocurre también en el caso de omnívoros, que tienen una dieta diversa incluyendo mensajes persuasivos por ambas opciones. En contraste, quienes no están expuestos con frecuencia a estos mensajes, o bien no los reconocen como mensajes a favor de una posición –a quienes hemos denominado “desinformados”– podrían quedar al margen de esta polarización. Si bien la información sobre ambas posturas es relevante en un proceso tan importante como el que vive Chile hoy, es importante reconocer también la mayor polarización que parece acompañar el mayor consumo de mensajes persuasivos a favor de una o ambas opciones.

Ricardo González T.
Valentina Salvatierra D.

Notas

  1. Zaller, J. R. (1992). The nature and origins of mass opinion. Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/CBO9780511818691